Un excelente artículo de Ignacio de Chamberí Coordinador de la Sección de Análisis de Tabacos de la página web del BPC-VPC
Si hay algo que distingue a las labores de tabaco para pipa del tabaco para cigarros y cigarrillos es la enorme variedad y diversidad de sabores y aromas que encontramos entre las primeras frente a las segundas, derivada no sólo de los diferentes tipos de tabacos empleados en la mezcla sino también de los muy distintos aditivos empleados durante el proceso de fabricación.
Esta diversidad ante la que se enfrenta el fumador de pipa cuando ha de elegir qué tabaco cargar ha favorecido que en todos los clubes o reuniones de fumadores sea lugar común hablar de tabacos, de sabores, de composiciones, incluso establecer clasificaciones o categorías entre ellos. Y de estas conversaciones entre fumadores nació la afición por escribir opiniones sobre diferentes tabacos para ir formando un registro de descripciones de las mezclas fumadas que pudieran ser de utilidad a futuros fumadores; son las llamadas “catas de tabaco”.
La experiencia ha demostrado que estas catas de tabaco son utilísimas para los fumadores, tanto veteranos como noveles, no sólo para lograr una orientación a la hora de elegir el tabaco que queremos comprar sino también para contrastar nuestras propias impresiones con las del catador una vez probada una mezcla concreta. Numerosos clubes de pipa ofrecen al público en general una sección de catas de tabacos realizadas por sus socios; este breve artículo pretende ser una referencia para todo aquel fumador que quiera iniciarse en la gratificante y altruista labor de escribir catas de tabaco y no sepa cómo hacerlo. Por supuesto, mi opinión no pretende en ningún caso ser dogmática ni establecer un paradigma de cómo realizar una cata de tabaco, sino simplemente ofrecer una guía para ayudar al catador alevín a dar sus primeros pasos; lo lógico es que la propia experiencia de cada catador le lleve a trazar su propio método.
Lo primero que hay que tener claro a la hora de pretender escribir catas de tabaco es que la esencia de una cata es la descripción del tabaco fumado, no su valoración. Es decir, que mejor será una cata cuanto más objetiva y menos subjetiva sea; pensemos que no todos los fumadores tenemos los mismos gustos, pero nuestros sentidos sí son muy parecidos; así, si decimos que una determinada labor “sabe como el chocolate” todos los lectores serán capaces de hacerse una idea de cómo va a saberles ese tabaco y podrán decidir si les interesa o no en función de sus gustos personales, mientras que si decimos “me gusta por su suave sabor” no estamos ofreciendo ninguna información objetiva que pueda ser útil al lector, simplemente estamos dando nuestra opinión.
Teniendo claro que lo que se nos pide es una descripción y no una valoración de lo fumado, podemos empezar con el ritual de la cata:



